¿Para qué sirven las matemáticas?, ¡Para todo en la vida hijo!

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¿Para qué sirven las matemáticas?, ¡Para todo en la vida hijo!

Respuesta que muchos de nosotros obtuvimos al preguntar por primera y única vez:

¿Para qué sirven las matemáticas?                             

Hoy en día, incluso despuése de varios ciclos educativos y de sobrevivir a densos ejercicios aritméticos, algebraicos, análisis estadísticos de tablas de frecuencia o interminables demostraciones lógicas tanto en la educación básica y media como en la universitaria, es posible que aún persista la inquietud, pero tememos manifestarlo a nuestros allegados por el temor a lo que parece obvio.

Sin embargo, si así fuera y en realidad sirvieran únicamente para realizar cálculos básicos o para lograr que nadie nos time con el cambio de un billete o de cualquier transacción, bastaría con tener una calculadora en mano o acompañarse de personajes como nuestros padres o abuelos que poseen la habilidad del cálculo mental y hasta se burlan sutilmente de nosotros: “Mijo, ¿de qué le ha servido tanto estudio si no sabe ni sumar?”. Ante la situación anteriormente descrita reflexionamos por aquel día  de nuestras vidas sin usar el trinomio cuadrado perfecto y que por años enteros seguimos sin encontrar por ninguna parte en nuestra vida profesional alguna situación que se resuelva con una identidad trigonométrica, por el lapso de tiempo transcurrido sin aplicar las operaciones entre conjuntos en nuestro diario proceder y lo peor, sin tan siquiera poder describir un número, conocerlo, sentirlo o tocarlo para poder contárselo a los demás y colaborar con su motivación hacia la materia odiada por muchos.

Ahora bien, y si los elementos que conforman las disciplinas relacionadas con las matemáticas, aparte de no ser tangibles posiblemente no tengamos que usarlos directamente en su totalidad como lo hemos comprobado, entonces vuelve a nosotros la duda: ¿para qué tanta insistencia en ahondar en temáticas?, ¿por qué en todos los niveles académicos aparece una materia relacionada y nos insisten en que es necesaria?, ¿basta entonces con realizar una primaria con buenos fundamentos en cuanto a operaciones básicas para sobrevivir en sociedad?

 Alguna vez un profesor en la universidad mencionó que cierto matemático había pronunciado una frase que no recuerdo textualmente, pero rezaba algo como: “Lo mejor de la matemática es lo que queda después de que se nos olvida”, lo cual difiere totalmente con la respuesta de nuestros tutores de infancia, pero no debemos culparlos ya que en muchos casos eso mismo les dijeron a ellos y por tradición oral aparece en nuestras vidas la frase del título.

 Es hora entonces de transformar esa idea, más aún cuando nos enfrentamos a una sociedad que lee mucho, pero ya no lee libros físicos sino digitales, nos chocamos con aprendices que pueden con un solo clic digitar unos cuantos caracteres en una máquina, encontrar y analizar información que antes parecía imposible de conseguir. Estamos en contacto con una generación que fácilmente valida todo lo que se enseña en una clase por medio de un tutorial o un software especializado.

¡La matemática es el conjunto de artefactos para hacer gimnasia cerebral! y no uso las comillas en esta ocasión porque la frase proviene de mi propia experiencia y de lo que realmente les puedo decir ante la transformación del saber, ante el devenir de ideas y de inquietudes que parecen interminables al respecto.

 La gran diferencia a mi analogía es que quizá en muchos casos, la gimnasia corporal bien realizada puede evidenciarse de manera visual y más aún con la tendencia actual de captar imágenes y publicarlas, pero la gimnasia cerebral es imposible hacerla evidente a la vista, pero de la misma manera que la corporal nos puede hacer sentir muy bien internamente sin que nadie lo note, y ayudarnos a mejorar en procesos que aumenten nuestra calidad de vida, faciliten procesos posteriores y fortalezcan músculos de gran impacto como el cerebro - centro de control de todas nuestras actividades.

 Es hora entonces de intentar cambiar el paradigma y divulgarlo, quizá de ser la disciplina más temida y aborrecida por muchos, pase a ser una inquietud más de nuestra juventud académica para ser resuelta paulatinamente con la gran cantidad de recursos que tenemos a disposición.

 

Escrito por:

Hugo Ernesto Chaves Martínez

Docente Modalidad virtual